sábado, 23 de febrero de 2013

Introducción a la materia

     El ser humano todo lo interroga, todo es motivo de su curiosidad, todo lo quiere saber, pregunta por lo que desconoce o no entiende, se genera preguntas a sí mismo de manera racional para intentar conocer con verdad el objeto de su interés. A esto se le llama tener método, orden, disciplina. Ante el afán de conocimiento del ser humano surgen preguntas formuladas de manera sistemática, racional, casual y crítica, que dan origen a la Filosofía y a las demás ciencias humanas y experimentales. Es por esto que la ciencia y la Filosofía son tipos de actividad propiamente humanas, nos conducen al conocimiento de la verdad, aunque a menudo intervienen prejuicios, ideologías y modas que oscurecen lo que es la verdad de algo. 



     La actitud crítica es valorativa de las ventajas y desventajas que se encuentran en disputa cuando no entendemos algo. Sólo con esa actitud crítica y prudente podemos alcanzar la verdad. Si no pudiéramos alcanzar la verdad de las cosas en algún sentido, no existirían ni la ciencia, ni la Filosofía, ni la tecnología, ni la cultura.

Los filósofos de la Antigüedad decían que la filosofía es la ciencia de los principios y causas últimas de las cosas, porque puede hacerse filosofía de casi cualquier aspecto de lo que existe al preguntarse de manera intelectual, seria y profunda por las causas y principios de algo.


     La Ética es una rama de la Filosofía que se basa en analizar las acciones o actos humanos. La Ética como disciplina filosófica responde a la necesidad de toda sociedad de educar a sus miembros para el bien común   en el plano de la ciudadanía activa y responsable. Su impacto le permitirá al ser humano tener conciencia de su papel en la sociedad y poder desarrollar la sensibilidad requerida para responder libremente en la búsqueda de soluciones ante diversas problemáticas. Por eso la conducta ética tiene gran repercusión en el ámbito social y público. Pero no toda acción humana es ética o moral. Sólo lo es aquella en donde la persona actúa con conciencia y libertad, sólo cuando actuamos con libertad y conciencia de lo que hacemos podemos calificar nuestros actos como buenos o malos. No es fácil evaluar nuestros actos porque hay que tomar en cuenta muchos factores. Podríamos decir que son actos buenos si su fin es hacernos mejores como personas y/o para hacerles a otros un bien; pero si nos dañan o dañan a otros de alguna manera y objetivamente, seguramente no son tan buenos, o bien, son actos malos, que no debemos aplaudir o imitar.



''Lo importante es no dejar de hacerse preguntas''.

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