miércoles, 1 de mayo de 2013

Bloque I: Ética, ciencia y tecnología
Introducción

     Desde que apareció sobre la Tierra, el ser humano se ha hecho preguntas: todo lo interroga, todo es motivo de su curiosidad, todo lo quiere saber. Pregunta por lo que desconoce o no entiende, para intentar conocer con verdad el objeto de su interés. A esto se le llama tener método, orden, disciplina. Esta clase de preguntas formulada de manera sistemática, racional, casual y crítica, son el origen de la Filosofía y de las demás ciencias humanas y experimentales. Es por esto que la ciencia y la Filosofía son tipos de actividad propiamente humanas, que nos conducen al conocimiento de la verdad. De la Filosofía surgen muchas otras ciencias que nos orientan a conocer; por ejemplo, la Ética.

     La Ética es la ciencia de la libertad, de la buena conciencia, de la responsabilidad y del compromiso respetando las leyes justas y los derechos humanos; reconoce la importancia de los valores y propone el cultivo de los hábitos buenos llamados excelencias o virtudes que nos vuelven competentes para realizar una vida buena, para nosotros y para otros, para la propia familia, la comunidad, región o país en el que vivimos.También es una ciencia fundada en el conocimiento de la naturaleza humana que a la luz de la recta razón nos orienta hacia la elección libre del bien y del rechazo del mal, a un nivel personal y con franca repercusión social. 

     La Ética se vincula con la ciencia, para que ésta sea regulada de una manera considerable. La técnica y la tecnología forman parte de la cultura humana, en ella se desarrollaron y en ella está su destino. Son herramientas vinculadas al saber hacer bien alguna cosa de manera ''artesanal'' o científica, lo que contribuye al progreso de la humanidad y a la ciencia de nuestros días. Desafortunadamente, ha habido todo tipo de abusos e incluso crímenes de lesa humanidad, cometidos en nombre de este tipo de saberes, con el fin de conseguir más poder, más dinero, mayor estatus, o ganar guerras; y es aquí donde entra la Ética para que regule las actividades científicas. 

     Debido a los conocimientos que la ciencia dio a conocer, surgió la tecnología. Gracias a la articulación de la tecnología con la ciencia y su afán de conocer cada vez más y mejor, hemos llegado a la Luna, tenemos satélites y radares al rededor de la Tierra, construimos edificios ''inteligentes'', puentes que resisten el paso de miles de automóviles diariamente, Internet, televisión, diversas comodidades tecnológicas domésticas como los refrigeradores, la luz eléctrica, las licuadoras, los ventiladores, y muchos otros adelantos que han hecho que llamemos a este tiempo la ''época del confort'', ''del desarrollo tecnológico'', ''de la sociedad del conocimiento'', del ''ciberespacio''', ''de la globalización computarizada'', ''de la tecnología de la información'', entre otros calificativos. Pero todos estos avances nos presentan un dilema ético, el dilema que nos da luz sobre cómo tenemos que proceder en una determinada situación problemática para poder decidir libremente y hacernos responsables de nuestras acciones. 

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