Conclusión sobre los casos
En el primer caso se le consideró a la persona el tener una hija, debido en la situación que se encontraba, de haber recibido cinco trasplantes, se le dio la oportunidad además de ser feliz con una hija. Supongo que fue un momento grandioso para ella, y de seguro le quitó la preocupación si cualquier de esos órganos que se le trasplantaron, su cuerpo podría o no aceptarlos. A pesar de que la persona corría este riesgo, se le brindó el derecho de conceder a una hija, la cual nació sana.
En el segundo caso, la pequeña fue convertida en mercancía, y no se le consideró como la humana que es, es algo triste, porque aún con enfermedades, ella tiene el derecho de nacer con dignidad, de crecer y desarrollarse dentro de una familia. La pareja consideró que tenían derecho a un hija sana, pero ellos ya sabían que correrían este riesgo y aún así decidieron hacerlo; pero la realidad es que la hija es quien tiene el derecho de ser parte de la familia. La hija no debe ser considerada como un objeto de propiedad, sino como la persona que es, como el ser vivo que es.
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